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Asexualidad: ¿Cómo es la vida de quienes nos asumimos así?

¿En verdad existe la asexualidad?

¿Te pasó algo grave cuando eras pequeña? ¿Te da miedo el sexo? ¿Padeces alguna enfermedad? ¿No te cogieron bien nunca? Estas son algunas de las preguntas más comunes cuando le cuento a alguien que soy asexual. La asexualidad se ve como una disfunción, una fobia o incluso una moda.

En esta sociedad tan hipersexualizada donde parecería que el sexo es tan importante como comer y dormir, los que no tenemos deseo sexual somos vistos como «bichos raros» . Es por eso que muchas de las personas que se identifican a sí mismos como asexuales prefieren no expresar su sentir.

Por eso creo que es tan importante que empecemos a mostrarnos y contar nuestras historias, porque lo que no se nombra no existe y nosotros sí existimos.

La asexualidad es distinta de la abstinencia sexual y el celibato, que son normalmente caminos tomados por creencias personales o religiosas.

Encima no todos los asexuales somos iguales. Algunos se masturban, otros acceden a tener relaciones sexuales con ciertas personas, otros han tenido una vida sexual activa hasta que se asumen, etc. Recordemos que la asexualidad implica no sentir atracción sexual por otras personas pero el cuerpo puede responder a la excitación sexual de todas maneras.

Tampoco el camino recorrido es igual para todos y no hay una vara que determine si eres o no más asexual que aquel cuyo camino es distinto al tuyo.

Pero bueno, basta de preámbulos y vayamos a las historias.

Mony, 64 años, argentina viviendo en México, asexual

Hace 50 años atrás (la prehistoria más o menos) era una adolescente solitaria, sin amigos y que sentía que no encajaba en ningún lugar. Pero era curiosa y escuchaba lo que los demás hablaban, ¿y de qué hablaban todos? de sexo obviamente. Si ya lo habías hecho, si te había gustado, si te gustaba Juan, Pedro o Ramón.

Yo sentía que nada de eso me interesaba, quería sentirme deseada pero solo para pertenecer a un grupo. Tampoco me enamoraba como decían los demás, no sentía «mariposas en el estómago» ni quería entregarle toda mi vida a otra persona.

Pasaron varios años y llegué a los 18 años sin haber tenido más que noviecitos con los que no había ido más allá de unos besos o algunas caricias. Pero en ese momento me planteé que, si todos pensaban todo el tiempo en tener relaciones sexuales, la rara era yo, algo no funcionaba bien en mí evidentemente ya que tanta gente no podía estar equivocada, ¿no?

Entonces me puse de novia, tuve relaciones y me casé. En el momento de ir al registro civil mi mente me dijo que era un error pero, por supuesto, no me escuché a mí misma. Me daba lo mismo tener o no tener relaciones, pero era algo que había que hacer, así que lo hice. Mi cuerpo respondía y disfrutaba del acto pero no lo deseaba.

Decisión consciente

Tuve un hijo, me divorcié y en ese momento tomé una decisión consciente: si había que tener sexo, yo iba a ser la más puta y la mejor. Así comenzó un largo período de sexo desenfrenado, relaciones de una noche, a veces sin siquiera saber el nombre de la persona con la que compartía mi cuerpo.

Fueron años de probarme a mi misma que podía ser igual a los demás hasta que volvía a caer en la trampa de pensar que necesitaba una pareja estable. Y la tuve, no solo estable sino también enferma, violenta y manipuladora. Fueron 5 años de padecer hasta que también pude salir de esa cárcel.

Y volví a mi vida anterior: sexo, sexo y más sexo. Y me di cuenta que era una forma de tener control sobre los demás (ya que no podía controlar mi vida).

Pero nuestro cuerpo es más inteligente que nosotros y me enfermé. A los 54 años me diagnosticaron un linfoma con metástasis (cáncer), esto implicó, no solo un largo y desagradable tratamiento, sino también que comenzara terapia.

Y en ese escenario que podría parecer terrible, nací a mi verdadero YO. Me asumí como asexual y arromántica (ACE/ARO) y dejé de intentar encajar en un molde que no era el mío.

Hoy soy feliz con mi orientación porque sé que no soy anormal, solo soy diferente.

Antonio, 19 años, mexicano, demisexual

¿Cómo es ser una persona demisexual?

Me considero heterosexual pero el sexo no es ni ha sido prioritario para mí.

A los 13 años cuando todos los vatos pensaban en sexo, a mí no me pasaba y me planteaba si sería anormal. Se me alborotaban las hormonas pero, ya de pequeño, era muy recatado.

Me crie en un matriarcado (madre, tías, abuelas) y eso me enseñó a respetar mucho a las mujeres. No me gusta como los otros hombres se expresan de las mujeres, me parece algo de mal gusto. Pero siento que cuando estás con otros hombres no puedes expresar estas ideas.

Lo que más me molesta es cuando los hombres se jactan de tener novia, pero al mismo tiempo salir con otras mujeres. Creo que si depositas tu confianza en alguien y has llegado a un acuerdo, este se debe respetar.

Mi experiencia sexual

La única relación sexual que tuve hasta el día de hoy no fue como lo esperaba.

Conocí a esta chava en la prepa, yo tenía 16 y ella 15. Primero fuimos amigos y de a poco nos fuimos involucrando sentimentalmente. Ella me hizo prometerle que nuestra primera vez iba a ser entre nosotros, pero que la esperara hasta que ella cumpliera los 18 años.

Cuando cumplió 18 quise formalizar pero me rechazó. Al mes ella se arrepintió y me pidió ser novios.

Como a los 4 meses estábamos tomando una chamoyada en el parque y platicando de que en México la virginidad en las mujeres es muy apreciada pero en los hombres se ve como una tontería, cuando sin mediar un aviso, me soltó que ella ya no era virgen. Me quedé en shock porque yo sí había respetado la promesa que nos habíamos hecho y lo sentí como una traición.

La demisexualidad es necesitar establecer un compromiso afectivo antes de tener sexo, o sea que solo se sienten atraídos por esa única persona.

Luego sentí que quizás había sido mi culpa por no haber tenido la iniciativa y seguimos juntos hasta que, un día que estábamos en mi casa, tuvimos relaciones.

Y NO SENTI NADA, como que mi cuerpo lo pedía pero yo, mentalmente no estaba ahí. Y para mí fue una decepción porque creía que la primera vez era algo especial, que solo lo podía compartir con esa persona.

Esa fue la única vez y aunque continuamos siendo amigos, no siento la necesidad de tener relaciones sexuales ni con ella ni con otras. Siento que necesito tener una conexión especial para desear tener relaciones sexuales con alguien.

¿Entonces?

No hay normalidad, solo existimos personas que vivimos nuestra sexualidad de formas diferentes. La normalidad solo implica lo que es la norma para diferentes sociedades en distintas épocas y es algo cultural.

Evidentemente vivimos en una sociedad hiper sexualizada, donde parece tan raro que no te interese tener relaciones sexuales, pero creo que las palabras más importantes de nuestro diccionario deberían ser tolerancia y respeto.

Tolerancia para todos los que piensan diferente a nosotros y respeto aún cuando no entendamos su forma de vida.

De eso se trata, ¿no? De vivir y dejar vivir.

Y tú, ¿conocías o tenias información sobre esta orientación?

6 comentarios en «Asexualidad: ¿Cómo es la vida de quienes nos asumimos así?»

  1. Llevo muchos años intentando averiguar que me pasa, he tenido varias parejas y al principio me dejo llevar en el sexo pero con el tiempo no me apetece y se convierte en un problema.
    Estuve planteándome si me gustarían las chicas, pero la verdad es que nunca me ha gustado una chica.
    No sé si entraría en grisexual porque hay veces que puedo tener deseo pero son muy muyyy pocas veces y sobre todo si he bebido alcohol.
    Para mi es un dilema porque soy romántica y me gusta vivir en pareja 😬

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    • Se puede ser asexual y romántica, una cosa no está peleada con la otra.
      Seguramente encontrarás lo que deseas y mientras tanto es importante que te analices y descubras qué es lo que realmente quieres

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