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Masturbación femenina: ¡No te quedes con las ganas!

La masturbación femenina siempre ha sido un tema del que no se hablaba, como si decir naturalmente que uno se autosatisfacía fuera un pecado, nos alejara de la normalidad o fuéramos raras. Bueno de hecho 🤔 aún en la actualidad, muchas mujeres siguen igual… ¡Ya se!, es increible.

Recuerdo una reunión de amigas hace muchos muchos años, cuando yo tenía unos 35, calculo (allá por los 90´s, casi en la Prehistoria jaja). Estábamos en un bar tomando algo a la noche unas 20 mujeres de edades entre 20 y 40.

Y claro, en un momento salió el tema del sexo, ¡obviamente! (como en toda reunion de mujeres😅) . En el medio de la charla, yo pregunté con qué frecuencia se masturbaban, eso fue un solo girar de cabezas y sentí dedos acusatorios que me apuntaban. Nadie se hacía cargo, eso no era necesario si había hombres dispuestos a tener sexo con ellas. La charla sobre este tema culminó con una frase que, aun hoy, algunas de esas mujeres recuerdan con humor.

Yo dije, con mi mejor cara de horror: «¿Entonces la única pajera soy yo?» (es una expresión muy argentina, «hacerse una paja» se le dice a masturbarse»).

Obviamente las épocas han cambiado y somos mucho más abiertas con respecto a los temas sexuales, pero siento que todavía es un tema tabú y por eso decidí escribir sobre eso.

¿De dónde viene esta diferencia entre la masturbación femenina y masculina? Porque la masturbación masculina siempre ha sido un tema casi diríamos grupal, los hombres se jactan de ello e incluso confiesan que, a veces, se masturban antes de estar con una pareja sexual, para durar más.

Creo que tenemos que hablar de represión, ¿no?

La historia la escribieron los hombres y parece que hay que buscar muy profundo para descubrir que era de las mujeres en aquellos lejanos tiempos. En muchas sociedades las mujeres eran ciudadanos de segunda y como tales, no eran importantes más que como forma de perpetuar la especie.

Es más, se consideraba que las mujeres eran hombres defectuosos y que el clítoris era solo un pene poco desarrollado. Los hombres eyaculaban pero las mujeres necesitaban liberarse del esperma para mantenerse sanas, de otra forma podría desarrollar histeria (una enfermedad que podía provocar la locura e incluso la muerte). Entonces la masturbación era considerada como un tratamiento médico e incluso había comadronas que realizaban masajes con aceites para liberar el esperma de las mujeres (así como masaje con final feliz, al final tenía sus partes buenas el pasado 😏).

En Roma no estaba mal visto que las mujeres se masturbaran ya que, como eran inferiores, no tenían problemas en perder su dignidad. Entonces no se consideraba a la masturbación femenina como una falta moral, si no como un acto vergonzoso reservado a las mujeres feas y desafortunadas que no conseguían marido.

Cuando el cristianismo comenzó a regular la vida íntima de las personas, el sexo se convirtió en un «trabajo» destinado a la procreación y el placer fue sacado de la ecuación, por lo tanto, la masturbación se convirtió en pecado.

En el siglo XVIII un teólogo llamado Balthazar Bekker escribió un panfleto titulado «Onania o El atroz pecado de la autopolución y sus terribles consecuencias», indagado en ambos sexos, con consejos espirituales y físicos para aquellos que se han dañado con esta abominable práctica. Y una provechosa admonición a la juventud de la nación de ambos sexos o el feroz pecado de la autocontaminación». En el mismo hablaba de todos los males que traía la masturbación: demencia, convulsiones, epilepsia, histeria, melancolía. Por supuesto que estas desgracias atacaban más a las mujeres ya que ellas eran más débiles.

Un poco después llegó nuestro amigo Freud que dijo que el único orgasmo maduro era el logrado por penetración y que las mujeres que tenían orgasmos clitoridianos eran inmaduras, con lo cual de nuevo la masturbación pasó a estar mal vista, aunque se recomendaba para curar la histeria femenina.

A pesar de que, en el siglo XX, las voces más claras desmitificaron los riesgos de la masturbación, todavía hubo quienes la culparon de casi todo.

Dolor y rasgos de epilepsia, palpitación y fotofobia, [ … ] neurastenia, cerebrastenia, neurastenia espinal e impotencia psíquica. Leves sensaciones subjetivas, perturbaciones en Ia visión, quizás el mal de Basedow (bocio) , intensificación del parpadeo, piel seca y purpurea, manos viscosas, complexión anémica, tos seca y muchas perversiones digestivas.

«La adolescencia: su psicología y su relación con la fisiología, la antropología, la sociología, el sexo, el crimen, la religión y la educación» Granville Stanley Hall en 1904.

Hay una novela muy interesante del escritor y psicólogo argentino Federico Andahazi, llamada «El anatomista». En ella se narra la historia de Mateo Colon, un hombre del Renacimiento que descubre el clítoris y su potencial para el placer femenino.

Algunos datos interesantes

Pregunta rápida: ¿a qué edad piensas que las mujeres comienzan a masturbarse?

Obviamente depende mucho de la mujer, pero muchas niñas de 3 a 5 años se auto estimulan, ya sea con sus manos o frotándose con algún objeto (una almohada). Es un acto no premeditado que aparece casi sin buscarlo.

¿Cuántas mujeres adultas relatan que, habiendo sido descubiertas en este acto cuando eran niñas, fueron tratadas de sucias o reprimidas severamente, incluso utilizando elementos de sujeción para que no lo repitieran?

Esto solo genera dificultades sexuales en la adultez, por lo que es muy importante hablar con los niños y explicarles que esta conducta no está mal pero que es un acto privado.

En cuanto a la edad de comienzo de la masturbación más consciente, los datos son los siguientes:

Beneficios de la masturbación

  • Obviamente que el principal beneficio es el placer que genera a través de la liberación de endorfinas, que son las así llamadas hormonas de la felicidad.
  • Te ayuda a ejercitar los músculos pélvicos y por lo tanto, a tener mejores relaciones sexuales.
  • Funciona como analgésico aliviando, por ejemplo, los dolores menstruales y los dolores de cabeza.
  • Mejora el sueño, ya que provoca un estado de relajación y bienestar.
  • Ayuda a conocerse y mejora la confianza en nosotras mismas en cuanto al sexo y nuestro cuerpo

Y tú, ¿cómo te masturbas?

Según estudios realizados por la Dra. Debby Herbenick, las personas de nivel intelectual más alto se masturban con mayor frecuencia.

Se realizó una encuesta que mostró que en el grupo de mujeres de menos de 18 años, el 80% se masturbaron en el año previo; entre 25 a 29 años, el 71.5% ; 70% de las mujeres de entre 30 y 59 años; 46.5% de las mujeres de entre 60 y 69 años y el 33% de las personas mayores de 70 años.

Total, la masturbación nunca te romperá el corazón, ¿no?, deberías darle una oportunidad 😉, o varias.

Lo que sí, recuerda que debes lavarte las manos antes de masturbarte, ya sé que suena como muy planificado, pero las manos suelen tener bacterias que pueden provocar infecciones. Obviamente que si usas juguetes, estos también deberían estar limpios y en lo posible te aconsejaría que no los compartas.

Pongamos manos a la obra (nunca mejor dicho)

Nivel básico

  • Estimula el clítoris de arriba hacia abajo con el dedo, comenzando por no tocarlo directamente si no a los lados.
  • Usa uno o más dedos para acariciarte la zona de la vulva y el clítoris con recorridos largos y de distintas velocidades (ve explorando las distintas áreas).
  • También puedes frotar tu clítoris de lado a lado (algunas mujeres son muy sensibles y no disfrutan la estimulación directa).
  • Usando 4 dedos puedes masajear la zona con movimientos circulares presionando.

Nivel medio

  • Usando el chorro de la ducha hacia tu vulva. Lo puedes complementar con tus dedos.
  • Frotándote con diversos objetos. Ideas: almohadas, una toalla enrollada, una silla o lo que tu imaginación te sugiera.
  • Apretar el clítoris entre tu pulgar y tu dedo índice como si fuera un pene y realizar los movimientos de la masturbación masculina.

Nivel avanzado

  • Acostada con la piernas abiertas puedes penetrarte con dos dedos y tratar de estimular el clítoris y el punto G, en el interior (aunque nadie sabe si este realmente existe o es solo una prolongación del clítoris).
  • Cualquiera de las técnicas anteriores con juguetes sexuales como succionadores de clítoris o dildos para la penetración.

Masturbación tántrica

Se trata no solo de masturbarse si no de enfocar la energía para concentrarse y poder percibir sensaciones mucho más profundas. Para lograr esto se debe prestar especial atención a la respiración y mantenerse atento a lo que se experimenta durante la experiencia.

No hay un manual sobre esto, pero hay varios pasos que te ayudarán en este camino de auto exploración:

  1. Preparar el ambiente: un lugar donde no te molesten, luces tenues y una música relajante. También puedes ambientarlo con inciensos o flores o lo que tu imaginación te indique.
  2. Comienza prestando atención a tu respiración y cierra los ojos.
  3. Explora todo tu cuerpo, no solo los genitales. Acaríciate prestando atención a las sensaciones que se despiertan.
  4. Haz uso de tu mente: recrea situaciones eróticas pasadas o plantéate una fantasía. No te censures y permítete sentir lo que tu cuerpo te está diciendo.
  5. Lo más importante de todo: ¡NO TE APRESURES! Recuerda que el tantra es un camino que debe disfrutarse y no solo apurarse para llegar a la meta. El camino es el placer y el orgasmo puede o no estar presente.

Dicho esto, ¿te masturbas o no?

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