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Orgasmo femenino: ¿Una meta fácil o difícil para ti?

Si juntas a más de 5 mujeres y les preguntas sobre si tienen o no orgasmos pueden suceder muchas cosas dependiendo de la edad, la confianza que se tengan y su experiencia.

Algunas dirán la verdad y otras mentirán, porque el orgasmo femenino se ha transformado en un tema tan mentado que a muchas les dará pena decir que no solo no lo han experimentado si no que, ni siquiera, saben de que se trata.

El orgasmo pasó de ser algo de lo que no se hablaba a ser un tema fundamental. Parecería que no tener orgasmos te hace menos mujer o, por lo menos, alguien rara.

La sociedad pasó de pensar que los orgasmos femeninos eran algo de lo que no se hablaba a la presión actual: si no tienes orgasmos tienes alguna enfermedad o problema, como si el sexo fuera una carrera con una meta de llegada obligada y no, una forma de dar y darnos placer.

Incluso se ha creado en Brasil el Día Internacional del Orgasmo Femenino (8 de agosto). Se creó una ley que exige a los maridos que sus esposas lleguen al orgasmo para crear conciencia sobre la sexualidad femenina, como si el orgasmo femenino fuera algo que los hombres nos dan y no nuestra responsabilidad.

¿Qué es un orgasmo? ¿Existen distintos tipos o solo es un mito?

Según nuestra vieja amiga (la RAE), el orgasmo es la culminación del placer sexual, esta (como casi todas las descripciones de la RAE) es una definición bastante simplista y que no explica toda la compleja red de estructuras y movimientos que acaban (nunca mejor dicho) en la «pequeña muerte», término muy poético usado por los franceses para describir las sensaciones físicas que se tienen al experimentar un orgasmo que se podrían asemejar a una experiencia cercana a la muerte.

El orgasmo femenino consiste en la descarga de la tensión sexual que provoca contracciones pélvicas rítmicas, esto quiere decir que los músculos de la vagina e incluso el ano se contraen entre 5 a 10 veces. La vagina suele sentirse húmeda y, a veces, existe una descarga de líquido (el famoso squirting, del que hablaremos en otro artículo). Esta respuesta a nivel genital suele acompañarse de taquicardia, respiración jadeante, rubor y contracción de otros músculos.

Luego del orgasmo el clítoris puede estar muy sensible y la estimulación produce molestias e incluso dolor, dependiendo de la sensibilidad de cada una.

El 70 a 80% de las mujeres necesitan del estímulo del clítoris para alcanzar el orgasmo. Pero durante muchos años, gracias a las ideas de Sigmund Freud, se postuló que existían dos tipos de orgasmo: clitoriano y vaginal y que las mujeres que necesitaban la estimulación del clítoris para llegar al orgasmo eran inmaduras o incluso enfermas mentales.

En su libro «Tres ensayos sobre la teoría de la sexualidad» publicado en 1905 decía que esa mujer era frígida e incapaz de cumplir con su rol natural. Así muchas mujeres pensaron que sus orgasmos no eran normales e incluso llegaron a extremos inconcebibles para ser consideradas personas maduras.

Marie Bonaparte, discípula de Freud y atraída por sus ideas, se realizó tres cirugías para acercar su clítoris a su vagina y de esta forma tener orgasmos «reales». Pero, en 1950, luego de años de psicoanálisis se desdijo de sus ideas anteriores y escribió «Sexualidad femenina» donde reconoce que el tener o no orgasmos no es una cuestión anatómica si no psicológica.

Experiencia personal

Yo fui bastante tardía en el inicio de mis relaciones sexuales y ni siquiera había explorado mucho ese terreno.

A los 18 años conocí a un chico que me provocó el primer orgasmo de mi vida solo masturbándome con sus dedos. ¡Qué placer! Pensé que me moría, pero no se repitió porque yo no me animaba a tener relaciones sexuales todavía.

Al tiempo me puse de novia con el hombre que fue mi primer marido. Teníamos sesiones super hot de masturbación sin penetración y tenía varios orgasmos todas las veces. Hasta que…me decidí a «perder mi virginidad» (o sea ser penetrada) y desapareció el placer.

Yo no sabía nada sobre el sexo (pues educación sexual cero) y él creía que esa era la forma normal, así que dejé de tener orgasmos durante muchos pero muchos años (5 años para ser más precisos que fue lo que duró el matrimonio).

Solo después del divorcio me dediqué a explorar y volver a encontrarme con ese placer tanto tiempo negado.

Pero lo peor es que cuando me animaba a preguntarle a otras mujeres, muchas me decían que la fallada era yo y que si no quería perder a mi pareja, fingiera. ¡Qué actriz se perdió el teatro! Jajaja

Fuera de broma, ahora sé por charlas con otras mujeres y mi profesión que esto no solo me pasó a mí, por eso es tan importante hablar de estos temas sin pena.

El clítoris, ese territorio muchas veces inexplorado

Si las mujeres decidimos hacernos cargo de nuestro placer una de las primeras cosas que deberíamos hacer es conocernos ¿Cuántas mujeres conoces que ni siquiera han investigado como luce su vulva o qué piensan que sus genitales son sucios y «anormales»?

Para nuestro conocimiento es muy importante explorar y saber como luce nuestra vulva. Todas las vulvas son distintas: pueden variar en forma, colores, grosor de los labios y muchas cosas más, pero no existe una vulva mejor que otra. Cada una de nosotras debe amar su anatomía y pensar que tenemos la suerte de poseer un órgano cuya única finalidad es darnos placer, maravilloso clítoris hay que hacerte un altar.

Contrariando la idea de que existen vulvas feas, el artista plástico Jamie Mc Cartney creó una obra de arte denominada «The great wall of Vagina» representando distintas vulvas y lo hizo usando moldes de 400 mujeres reales. Se expuso por primera vez en Berlín en 2008.

El clítoris posee una gran red de terminaciones nerviosas y es la zona erógena más sensible de la mujer (aunque no la única). Está formado por tejido eréctil, es decir que cuando te excitas se llena de sangre y aumenta su tamaño y su sensibilidad, incluso en algunas mujeres es demasiado sensible y la estimulación directa causa cierta molestia.

A pesar de que parece pequeño y simple, es un órgano cuya parte visible es solo la punta del iceberg ya que el tejido del clítoris se extiende hasta la parte interior de la vagina y está formado por:

Clítoris; sus partes
  • Glande: la única parte visible que se encuentra en la unión superior de los labios menores, cubierto por el capuchón o prepucio. Este glande puede estar más o menos oculto dependiendo del tamaño y del grado de excitación.
  • Cuerpo o base que está formado por dos estructuras denominadas cuerpos cavernosos que son las que se unen para formar el glande.
  • Cruras o cuerpos pareados, están unidos en la línea media.
  • Frenillo: es lo que lo sostiene y se encuentra debajo del glande y por sobre el orificio uretral.

Muchos científicos y anatomistas han dicho que el clítoris solo era un pene no desarrollado, como si todo lo femenino tuviera que sí o sí estar relacionado con los hombres, señoreeees.

Ambos se desarrollan a partir de las mismas estructuras durante el desarrollo del feto, pero el clítoris es muy diferentes de su «pariente» (aún cuando también tenga la capacidad de erectarse y aumentar su tamaño cuando es estimulado).

Su función es solo generar placer, está semi oculto y resguardado y no está involucrado en la micción (o sea, no tiene ninguna relación con la orina) por ejemplo.

Ahora que ya sabemos lo que es el clítoris y un orgasmo, vayamos a la pregunta más interesante:

¿Cómo tener un orgasmo?

Todas las mujeres tienen la capacidad de tener orgasmos, pero no todas los tienen.

Incluso puede pasar que, en ciertas circunstancias de la vida, parezca que el orgasmo nos dice «Hasta la vista, baby» y por más que lo intentamos, ni modo.

La falta de orgasmos se denomina anorgasmia y puede ser:

  • Permanente: si nunca los tuviste
  • Adquirida: si los tenías habitualmente y de repente desaparecen
  • Circunstancial: si solo te sucede en ciertas ocasiones o con determinadas parejas
  • Generalizada: si te está sucediendo siempre

Existen muchísimas causas para esto y no significa que seas anormal.

Entre estas podríamos hablar de causas:

  • Psicológicas: ansiedad, depresión, falta de conocimiento, antecedentes de abuso sexual, creencias limitantes con respecto al sexo (disfrutar es de «putas», el sexo es sucio), sentirse mal con el propio cuerpo, falta de información, estar pasando por un período muy estresante (pérdida de un ser querido, problemas económicos), etc.
  • Factores relacionados con las relaciones: conflictos sin resolver, falta de confianza, poca comunicación, parejas violentas, abuso emocional.
  • Físicas: tratamientos ginecológicos con lesión de las vías nerviosas, algunas enfermedades crónicas (diabetes, esclerosis múltiple) y ciertos medicamentos como los antidepresivos, los medicamentos para controlar la presión y hasta algunos de venta libre como los antihistamínicos que se usan para los cuadros alérgicos. Para descartar estas causas obviamente hay que consultar a un médico para que nos examine.

Pero si no hay ningún problema físico, ¿hay algo que podamos hacer?

¡Obviamente que sí! Lo primero es hacernos responsables de nuestros orgasmos y nuestro placer, no digas: ¡Ay es que pepito no sabe hacerlo bien o no hace lo que me gusta!… Pepito no tiene una bola de cristal, ni está en tu cabeza, ¿Quieres un orgasmo?, dile a Pepito exactamente lo que tiene que hacer o hazlo tu misma… toma las riendas mujer.

Orgasmos a solas

¡Sí! estamos hablando de masturbación, esa palabra que cada vez va perdiendo más el aura de secreto que supo tener, ¡menos mal, ya era hora!

Es importante para las mujeres el conocer su cuerpo, saber que es lo que le gusta y como le gusta, sino como se lo vas a explicar a Pepito después.

Hay mujeres que se excitarán con películas, olores, relatos o simplemente usando algún juguete sexual (como un succionador de clítoris, por ejemplo).

Está bueno ir variando la pose, la intensidad e incluso la forma de estimular tu clítoris. Proba y explora, te vas a divertir mucho en el proceso de descubrir lo que te gusta 😉

En pareja

Cuando yo era adolescente los hombres se jactaban de ser dueños de nuestros orgasmos. La frase repetida entre risas era: No hay mujeres frígidas sino hombres estúpidos.

Por lo tanto muchas mujeres que no llegaban al orgasmo se sentían culpables, como que ellas estaban falladas porque a pesar del esfuerzo de sus parejas no disfrutaban. ¿Y entonces, qué hacían? Mentían y fingían para no lastimar el ego frágil de los hombres.

Seguramente todavía hay mujeres que fingen sus orgasmos, pero eso nos quita la posibilidad de hacer cambios y decir que es lo que nos gusta y lo que no. ¡Dejen de actuar!, no nos sirve de absolutamente nada, ¿Cómo vas a tener orgasmos reales si sigues fingiendo?

Por eso el primer paso para tener orgasmos con una pareja por primera vez o para volver a tenerlos si los perdiste, es la comunicación, una buena y sincera charla es la mejor forma de encarar este tema.

¿Cuál es tu experiencia con este tema? Nos gustaría que compartas con nosotras

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